María Belén Delgado, Secretaria Decanato Facultad,

“El día que yo me vaya voy a quedar con la satisfacción de haber trabajado en el lugar donde yo quería estar”.

 

María Belén Delgado Ruiz llegó a principios de los años 90 y desde ese entonces nunca más ha dejado las dependencias de la universidad. Dice que después de su práctica y algunos reemplazos llegó a la Facultad a la Carrera de Sociología que recién comenzaba, cuando funcionaba en el edificio E.  Luego   se traslada al edificio O como secretaria de la Secretaría Académica, por varios años y finalmente al Decanato de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades donde se encuentra actualmente. 

Dice no estar acostumbrada a las entrevistas, que le es mucho más fácil responder por escrito, que le incomoda ser entrevistada. No obstante, accedió a responder cada una de nuestras preguntas. Por muy breves minutos dejó sus labores para comentarnos sobre su historia y apreciaciones de la facultad. 

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar acá?

“Yo adoro mi facultad. Cada cambio que se ha generado me emociona. Yo estuve cuando se hizo el cuarto piso. En ese tiempo yo venía llegando al edificio. Antes de eso yo trabajaba en el Pabellón E con mi colega Alejandra Concha en el Departamento de Humanidades. Luego vine a hacer un reemplazo a Secretaría Académica y se abrió finalmente el concurso para este cargo y quedé. 

“Conozco a casi todos los profes. Los he visto evolucionar de alumnos a jefes y es bonito. También trabajo para un posgrado hace años y es bonito ver cómo los alumnos que uno conoce de pregrado, y posgrado pasan a ser jefes, directivos superiores, etc”.

¿Quiénes son parte de esa lista que ha visto crecer?

 “Francisca Fonseca, Jaime Garrido, Carlos del Valle, Luis Nitrihual, Álvaro Cuminao, Víctor Gonzalez y los alumnos de posgrado, que una conoció siendo ellos ya profesionales. Te puedo nombrar a Mireya Palavecinos, Alba Zambrano, Eduardo Troncoso, Ana María Salamé, ellas eran profesoras, pero hicieron la primera maestría acá en la UFRO que fue el Magister en Ciencias Sociales donde trabajamos con José Miguel.

Es harto recorrido, he visto a gente que se ha ido, que ha jubilado, gente nueva y es bonito trabajar aquí. La verdad es que a mí me gusta todo el tema administrativo, me gusta lo que hago, hacer gestión administrativa, organizar, etc”.

¿Cómo es el trabajo de secretaria?

“Voy a hablar por mí. No sé si mi pega es de secretaria, hay un mal concepto de eso. La gente cree que la secretaria está sentada y digita papeles, es lo que menos se hace porque se realiza gestión, organización, se opera con muchas cosas, tienes que innovar, aportar, ayudar, informar. Esa idea de la secretaria sentada en un computador es como ser la pasa papeles. Esa no es nuestra función, vemos un montón de cosas que la gente no tiene idea. Por eso digo que en el conjunto es muy bonito lo que uno hace. Este es un cargo donde se tienen muchas responsabilidades, porque todo el papeleo pasa por aquí, pero tú te acostumbras.

Yo recuerdo haber tenido varias alumnas en práctica y lo único que querían era irse luego, porque se saturaban “como ellas me decían” porque era mucho trabajo, mucho de todo pero a mí me gusta trabajar harto, yo no podría trabajar en una oficina donde no estuviera haciendo nada. Me gusta tener harto trabajo, estar siempre ocupada, me encanta lo que hago. Cuando a uno le gusta lo que hace trabaja con más ganas. No hay día en el que yo venga desmotivada”.

¿Qué es la facultad para usted?

“La Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades es como una familia. Me ha tocado trabajar con gente muy de piel, todos nos conocemos. La gente que se va siempre vuelve a saludarte, los alumnos también, eso es como gratificante. Supongo que eso pasa porque se han llevado un muy lindo recuerdo de una.

Esta facultad es un mundo aparte.   Nosotros somos la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades, somos mucho más relajados, sin desmerecer el trabajo que hacemos porque somos trabajólicos, pero en algunos aspectos somos más cercanos. Somos un grupo mucho más cohesionado, más unido, remamos todos para el mismo lado. Cuando se enferma alguien se hacen grupos de apoyo, cartas, es algo muy bonito. Hay una cosa que pasó aquí y que te la voy a contar: se le hizo una despedida a Roberto Medina, un auxiliar muy querido aquí. La despedida fue grande organizada por los profes, se arrendó un local y se le hizo una cena; eso se hace con la gente que deja huella. De hecho, esto no pasa, premiar a administrativos en alguna ceremonia es bonito, pero no pasa en todos lados. El día que yo me vaya voy a quedar con la satisfacción de haber hecho todo lo posible y haber trabajado en el lugar donde yo quería estar”.

 

Una labor con vocación

 “Belencita” como le dicen sus cercanos, nos comenta que su trabajo es parte de la vocación que siempre ha tenido por la administración y la organización. 

“Siempre recuerdo que cuando chica me hicieron un test de orientación donde me preguntaban qué quería ser. Yo respondía que quería ser asistente social porque seguramente escuché por ahí a alguien decir eso, pero al momento de ver los resultados salía que a mí me gustaba trabajar con muchos papeles. Yo era chica, debo haber tenido unos 8 años. Recuerdo que decía que a mí me gustaría trabajar en una oficina con muchos papeles y por alguna razón terminé trabajando en una oficina con muchos papeles”.

¿Esto le gusta?

Estoy haciendo lo que me gusta. Me encantaría que las condiciones fueran diferentes, en el sentido de que a veces no es muy bien recompensado tu trabajo en el tema económico. En general, en las universidades, el tema de las remuneraciones no es muy bueno para el personal administrativo, eso es algo que yo mejoraría, pero en esta facultad el trato es muy bueno con todos, uno llega a hacer amistades acá. No creo que esto ocurra en otros lados. 

Recuerdos 

Son muchos los años que Belén Delgado lleva en nuestra facultad es por ello que le preguntamos por algunos momentos que marcaron y construyeron parte de su historia en nuestras dependencias.

“Siempre me acuerdo que cuando uno llegaba con la cara media larga, Roberto Medina siempre te subía el ánimo con alguna frase. Lo mismo pasa con el Jose porque siempre te tira una talla y como que no deja que uno se deprima”. 

Siempre hay espacio para las humoradas y Belén recuerda que hace algunos años atrás recibió una extraña llamada, la que recuerda hasta el día de hoy. Esta historia se asocia a la Sala Ramón Morales, espacio emblemático de la facultad donde se han dictado conferencias, clases y reuniones. 

“Una vez llamó una chica preguntando por el Sr. Ramón Morales porque quería hablar con él. Ella decía que su jefa le había dicho que necesitaba hablar con el Sr. Ramón Morales y yo le respondía que no existía nadie con ese nombre, que había una sala que se llamaba así, pero ella insistía mucho que su jefa le había dicho que tenía que hablar con esta persona. Esto quedó como anécdota, a veces nos acordamos de esto y nos reímos”.

Tras 26 años en la UFRO, María Belén Delgado ha dejado huella entre sus compañeros y entre los estudiantes, quienes destacan su calidad humana y su devoción y vocación por el trabajo.

 

Escrito por:

Unidad de Comunicaciones de Facultad de Educación, Cs. Sociales y Humanidades.