Edgard Garrido es el primer chileno en recibir un Pulitzer en la categoría Breaking News Photografy. El periodista y fotógrafo egresado de la Universidad de La Frontera, recibió el reconocimiento por cubrir la Caravana Migrante en la que miles de centroamericanos se trasladaron a la frontera de Estados Unidos en 2018. Su fotografía, reconocida hoy a nivel mundial, fue resultado de un largo trabajo,  junto a un equipo de profesionales de la agencia Reuters. 

Nació en la ciudad de Puerto Montt. Luego de llegar a la UFRO comenzó a interesarse por la fotografía, cubriendo noticias relacionadas a movimientos sociales y conflictos de La Araucanía. Al estar en sus últimos años como estudiante, se trasladó a Santiago para desarrollar su práctica profesional, para después desempeñarse como fotógrafo del diario La Tercera por cinco años.

Así, el año 2005 decidió trasladarse a Centroamérica, donde trabajó un año con la agencia Associated Press y después con la agencia Reuters, registrando eventos de importancia planetaria, como mundiales de fútbol, juegos olímpicos, el golpe de Estado del año 2009 en Honduras y la muerte de Fidel Castro, el 2016.

¿Cómo consideras este premio internacional? ¿Sientes que es realmente un reconocimiento a tu esfuerzo y al esfuerzo diario que hacen los comunicadores sociales?

Yo lo tomo con bastante alegría, es un reconocimiento a mi trabajo y al de mis otros once colegas que participaron de esto. Este no es sólo un reconocimiento a esta cobertura sino a los años que llevo trabajando con el tema migratorio y a los años que también llevo trabajando como fotógrafo, que son casi 20. Es un bonito, valioso e importante reconocimiento.

Estuviste compartiendo con las familias centroamericanas que intentan llegar a EE.UU durante 5 meses, fuiste parte de su realidad e intimidad ¿Cómo se equilibra la misión de mostrar los hechos con las posibles invasiones a la privacidad o el morbo que se pueda generar?

Si esto significa morbosidad para algunos, no tengo una forma de control sobre eso. La morbosidad es un defecto si existe como una posición en otros, la verdad es un problema social. Con respecto al tema ético que se plantea comúnmente en estos casos, creo que se mezclan cosas. Pienso que quienes realmente comprometen las posibilidades que tenemos los fotógrafos y periodistas de acceder a cierta información, son los grandes conglomerados de poder, los intereses políticos y del empresariado, pero la mayoría de la gente que sufre el impacto de estos sucesos tienen la necesidad de ser escuchadas y quieren que tú estés ahí, quieren que tú formes parte de su voz, de esa realidad que están viviendo, ellos quieren contarte lo que sienten y viven. Es inusual encontrar grupos sociales que te rechacen. Podría ser por un tema de empatía también. A veces los medios internacionales tienen mayor credibilidad que los medios nacionales, pues no están metidos en estas dinámicas de intereses y por eso son mucho más valorados por ellos. 

¿Por qué aceptaste cubrir un fenómeno social tan complejo como lo es la migración? ¿Es una misión difícil dar a conocer esta realidad tan dura?

Eso es parte de la motivación que me llevó a hacer este fotoperiodismo y dedicarme a la fotografía, buscar historias como esta que tienen que ver con realidades y situaciones que viven los seres humanos. Para mí es parte del trabajo que he hecho durante mucho tiempo. También me he dedicado a otras cosas, a cubrir lo político o lo deportivo, pero esos temas no me satisfacen tanto, son estas las historias que me gusta dar a conocer. Prestar un servicio a quien no tiene esa voz, que no puede llegar a muchas personas y servir para contar su realidad.

Foto: Un niño migrante, que forma parte de una caravana de Centroamérica que intenta llegar a los EE. UU., Llora debido al exceso de calor y humedad cuando los migrantes buscan asilo en el punto de control fronterizo de Guatemala y México en Ciudad Hidalgo, México, el 20 de octubre de 2018. (Edgard Garrido)

Antes era mucho más complejo hacer fotoperiodismo, porque era más difícil lograr una fotografía con una cámara análoga. ¿Cuál es el rol del fotoperiodismo hoy en día con este cambio a lo digital?

Cualquiera puede hacer una foto, pero no cualquiera puede hacer una foto con contenido y eso significa que las redes sociales de cierta forma en este periodismo serio y profesional, todavía no lo reemplaza y eso es bueno para nosotros. Esto va más allá de hacer una simple foto, sino de mostrar la verdad. Imagínate hoy en día la cantidad de noticias falsas que se distribuyen en todo el mundo a través de las redes. 

Yo pasé de la transición de la película a lo digital y pensamos que iba a hacer beneficioso para nuestro trabajo, pues iba a acortar los tiempos e íbamos a trabajar menos porque íbamos a editar más rápido, pero fíjate que curiosamente no fue tan así. El internet te exige producir mucho más, todo se transformó, entonces no fue fácil, creo que inclusive ahora es más difícil por ese lado, porque todo tiene que ser mucho más rápido e instantáneo.  

Igualmente para mi la tecnología no es un problema. La fotografía se ha visto enfrentada a muchos obstáculos durante su evolución, en un principio, en el siglo pasado, había un problema con el arte, después también empieza a surgir la tecnología y también tuvo sus problemas con los intereses políticos. Creo que estos no son obstáculos nuevos, tal vez un poco sumado a la redes sociales, pero dificultades han existido siempre para los profesionales que trabajamos en esto, entonces creo que también hay que considerarlo como una oportunidad para hacer cosas distintas. 

Eres de Puerto Montt, después estudiaste en la UFRO en Temuco, ahora vives en México y has viajado por el mundo fotografiando realidades sociales. Hoy tienes un Pulitzer y eso evidentemente gracias a tu propio esfuerzo ¿Qué crees que pasa con los estudiantes que están en universidades de regiones, crees que el centralismo influye en la consecución de sus objetivos o uno se pone los límites? 

Creo que ambas cosas suceden, hay barreras que el centralismo te pone y que son innegables. Ahora también la otra parte, cuando tú no crees en tus capacidades suceden este tipo de cosas que son más personales y ambas se confabulan en las oportunidades que un profesional joven pueda tener, por eso creo que siempre, más allá de las capacidades que uno pueda tener, hay que trabajar. Igualmente cuando se dan, hay que aprovechar las oportunidades, pero estas surgen trabajando. Hay que hacerlo bien, no solo en las grandes coberturas, como en el caso de la migración, sino que en el día a día y para eso tienes que trabajar en lo que te gusta, porque o si no va a ser imposible. 

¿Qué le dirías a esos estudiantes de regiones que hoy se forman en las comunicaciones  y que tienen la misión de comunicar al mundo cosas que a veces no son muy agradables de saber, pero que igualmente son necesarias de visibilizar?

Que se dispongan, pues se necesitan profesionales contando estas realidades y muchas otras que están pasando en el mundo, no necesariamente imaginándote que tienes que ir a Irak o Afganistán o a lugares recónditos, en todos lados hay historias que contar, problemáticas que abordar, como las que tienen ustedes en la región de La Araucanía con el Pueblo Mapuche. Es una realidad difícil de contar y más donde las puertas no están abiertas.

El periodismo real es eso, es visibilizar las cosas que son complejas de contar, lo otro para mi son relaciones públicas, y nostros lo hacemos también, de hecho yo lo hago a través de Reuters, pero hay una parte que es periodismo y esa es la que me gusta a mi, acercarme y contar una historia donde a veces no es tan conveniente que la cuentes y eso hace que todo se ponga cuesta arriba. El camino nunca es fácil para acceder a este tipo de historias, por eso, es necesario no claudicar en tu intención de estar ahí todo el tiempo, buscando, presionando, investigando. Si te gusta hacer esto, esa es la forma.

Tú que estudiaste en esta región y que ahora estás en el extranjero ¿Cómo ves desde afuera este conflicto del Estado con el Pueblo Mapuche? 

Es un conflicto que para mí debe solucionarse simplemente reconociendo que el Pueblo Mapuche conforma un Estado. A lo largo de la historia, hemos visto que nuestros líderes nunca han reconocido esta autonomía, pero creo que es una lucha legítima, que la verdad yo apoyo, desde que estaba en la universidad hasta hoy día. Valoro mucho lo que diariamente ellos hacen para recuperar esa legitimidad sobre su territorio, lo que hacen para conservar los bienes naturales que hoy día son tan importantes por los grandes cambios climáticos, donde Chile no queda afuera. Por eso es muy valorable y así tiene que ser, no hay otra forma de plantearse frente a esto. 

Tenemos entonces un desafío los periodistas de esta región entorno a comunicar esta realidad, que se vuelve compleja a veces por estos intereses políticos de los que conversábamos.

Así es, intereses políticos y empresariales. Claramente es un gran desafío, pero te aseguro que los periodistas de la región se pueden ganar la credibilidad del Pueblo Mapuche y pueden acceder a contar esta historia desde adentro. Obviamente va a tener sus costos a lo mejor, pero es lo que escogimos hacer, si no hubiéramos tomado otro camino. Entonces, hay que hacerlo. 

Claudia Palacios Arriagada

Coordinación de Comunicación

Facultad de Educación, Cs. Sociales y Humanidades