Un viaje trascendental, para seguir trabajando y defendiendo su identidad e historia, vivió Stefanie Pacheco Pailahual (30), académica del Departamento de Lenguas Literatura y Comunicación de la Facultad de Educación, Cs. Sociales y Humanidades (FECSH), quien el año pasado representó a la Universidad de La Frontera en un importante congreso realizado en Nueva Zelanda.

Se trata de NAISA (Native American and Indigenous Studies Association), un conglomerado de investigadores pertenecientes a pueblos originarios que investigan a diferentes comunidades del mundo. Ahí, Pailahual junto a dos lamgen del país, se trasladaron hasta el país oceánico para representar al Pueblo Mapuche en este importante encuentro internacional. 

“Fuimos el único pueblo, además del pueblo Maya, que constituyó un panel específico con temáticas completas relacionadas a las resistencia y dinámicas de cada pueblo”, expresó rememorando su paso por el encuentro académico.

-¿Qué te llamó la atención de tu paso por NAISA?

Que había mesas por tema, por ejemplo, se hablaba de universidad, entonces había un lamgen Maorí y un lamgen Sami abordando la temática, pero los únicos que lograron agruparse como mesa fuimos nosotros y los mayas. 

Eso nos puso bastante orgullosos, porque se habla de lo mucho que se está haciendo desde la intelectualidad mapuche y cómo logra también permear y tener un estatus súper importante en este tipo de eventos. A pesar de que poblacionalmente en número quizás no somos ni siquiera el tercer pueblo más grande en Sudamérica, a nivel internacional es otra cosa.

Creo que, como pueblo, en las distintas áreas de lucha nos hemos logrado posicionar incluso en términos de academia a un nivel súper importante, hay mucha más visibilización en comparación con otros pueblos.

-¿Qué rescatas de los otros pueblos originarios que participaron en NAISA?

Que pudimos conocer a los Maorí, la experiencia maorí para mí fue súper enriquecedora, porque es un pueblo que tiene muchas similitudes en algunos puntos o indicadores con el pueblo mapuche, poblacionalmente tenemos el mismo porcentaje respecto a la población no-indígena de ese territorio.

Los maori tienen un poder, una llegada en Nueva Zelanda muy importante, por lo tanto, es esperanzador en el sentido de que un pueblo, que es efectivamente minoritario respecto a la población dominante, logra invertir un poco las relaciones y logra ganar un estatus y hacer una contra hegemonía efectiva, que creo que es a la que nosotros también aspiramos.

La Lengua maorí no solo está reconocida por la constitución, sino que es la primera lengua, por encima del inglés, o sea, algo precioso. Nosotros estamos aspirando a eso y ellos no, imagínate que allá todos los documentos se tienen que hacer en maorí y luego en inglés. Por lo tanto, todo funcionario público tiene que tener la competencia maorí y que haces ahí, no solo reconoces la lengua, sino que le vuelves a dar un estatus importante.

-¿Se lograría la autonomía y visibilización del pueblo a través de la deuda histórica?

-Claro, no es que yo crea que esa fórmula se pueda implantar al 100% acá, porque cada pueblo tiene sus luchas y sus variables, pero la vía que al menos propone la ONU en este sentido, es el reconocimiento institucional y el reconocernos como nación. Por lo tanto, que la constitución de Chile se adecúe a la realidad plurinacional, que no es solamente del pueblo mapuche, hay otras naciones acá originarias, pero también otras, como la nación gitana.

-¿Puede aportar la academia en esta área?

-Sí, yo creo que sí, porque lo vi. Muchas veces dicen que solo desde lo originario, desde lo tradicional se pueden hacer cosas, y yo creo que efectivamente nunca le debemos dar la espalda a esto, siempre mirando nuestra tradición, pero también tenemos el derecho a movernos en todos los espacios, porque no somos piezas de museo que se visten y operan en un momento histórico puntual, nosotros podemos seguir vistiendo de la misma forma y circulando y siendo activos y funcionales a todo lo otro, sin perder lo propio.

En ese sentido, creo que la academia al menos en Chile, no sé tanto de la realidad del pueblo mapuche en el Estado argentino, que creo que en ese sentido la inserción o la apropiación de estas cosas es un poco distinta, pero hoy está la comunidad de historia mapuche que es la prueba de ello. Muchos lamgen ya estamos en el mundo académico, ya sea de manera formal o informal, entonces ya hay un capital humano mapuche avanzado, como para comenzar a hacer diálogos y exigir interculturalidad en las universidades y que las universidades retribuyan a nuestros territorios también.

Hoy la UFRO está apuntando a dialogar con las empresas, pero también necesita dialogar con las comunidades, ver cuáles son sus necesidades y desde los objetivos que planteen también las comunidades nosotros entregar cuestiones.

-¿Acá en Chile hay algo similar a NAISA?

-Yo me atrevería a decir que no, de hecho, es cierto que los encuentros que hacemos con la comunidad o cuestiones que estamos haciendo en colectivos, pero en Latinoamérica no he visto una asociación que tenga estas características que logren ser éticas, en la cual haya una conexión con las luchas reales,  relaciones humanas sinceras y más horizontales, no necesariamente mediadas por la producción científica que te exige la universidad neoliberal.

-¿Hay un desafío para poder generar espacios de encuentro como este?

-Claro que si, por eso queremos traer el NAISA acá. Es algo grande, de más de mil académicos. El próximo NAISA se celebra en Toronto, así que también queremos volver a participar. 

Escrito por: Claudia Palacios Arriagada

Coordinación de Comunicación

FECSH-UFRO